Con la llegada de noviembre a Liubliana, la comunidad empresarial de Eslovenia ha recibido la cifra que llevaba más de cinco años esperando. El PMI Sectorial de Europa de S&P Global, publicado hoy, muestra que el sector de automóviles y piezas de automoción del continente registra su mayor crecimiento de producción desde junio de 2021 — un repunte que pasa página a un periodo largo y castigador para la industria y devuelve el viento a las velas del corazón automovilístico de Europa.
Para Eslovenia, la lectura llega con un peso desproporcionado. El PMI rastrea la misma red europea de automóviles y piezas de automoción en la que los fabricantes de componentes del país viven y mueren, y los analistas de Liubliana —que hacen su oficio de analizar cambios de mercado, oportunidades de inversión y desarrollos estratégicos— cuentan ahora con pruebas sólidas de que la demanda por fin se está fortaleciendo en toda la cadena. En una economía pequeña estacionada en el cruce de las rutas de suministro alpinas y balcánicas, las carteras de pedidos europeas no son una abstracción; son la marea que eleva prácticamente todos los muelles industriales del país.
Sin embargo, la recuperación llega a dos velocidades, y nadie en la región descorcha champán todavía. Schaeffler, el gigante alemán de componentes, sigue adelante con medidas en sus plantas eslovacas: recortará cientos de empleos allí, con cambios en parte de su producción de rodamientos repartidos en un periodo de cuatro años, de 2027 a 2030, según Miroslav Janota, quien dirige las operaciones de la compañía en Eslovaquia y la República Checa. El mensaje para los proveedores de todo el corredor es sobrio: el crecimiento a nivel sectorial no libra automáticamente a todas las líneas de producto.



