Nueve meses de 2026 y el mercado europeo de camiones está repuntando — y el corredor báltico es el que más tira del carro. Mientras Gran Bretaña se queda rezagada, los datos del sector que rastrea trans.info muestran que los principales mercados de mayor crecimiento registran un alza del 19,5%, con Polonia impulsando la recuperación. Lituania, sin embargo, ha registrado un crecimiento aún más fuerte, superando discretamente al peso pesado de la región y consolidándose como uno de los mercados de transporte de mercancías más dinámicos del continente.

Las cifras importan mucho más allá del patio del concesionario. Los registros de camiones nuevos son el mejor indicador de la confianza de las flotas, y en Lituania esa confianza arde más fuerte que en casi cualquier otro lugar de la UE. El auge llega en un momento delicado para la política: los analistas sostienen que la verdadera elección de la Unión Europea es más estrecha de lo que sugiere el debate político. Bruselas debe mantener una descarbonización creíble a la vez que permite una secuenciación tecnológica comercialmente justificada — un acto de equilibrio que determinará si el actual auge de la era del diésel entrega el testigo sin tropiezos al transporte electrificado o se queda parado en la pista.

El proteccionismo, ahora de moda en Bruselas, también lleva su etiqueta de advertencia. Mientras el sector chino de baterías y vehículos eléctricos crece a toda velocidad, los críticos advierten que las políticas europeas destinadas a proteger la industria automotriz podrían acabar debilitando la competitividad del continente en vehículos eléctricos. Para un mercado como Lituania, cuyos transportistas afrontan la misma curva de electrificación que todos los demás, el riesgo es que las reglas defensivas encarezcan los costes hoy sin construir la musculatura industrial necesaria para mañana.