En los corredores de autopista de Letonia, el viaje eléctrico de carretera ha perdido su antiguo drama. El programa automovilístico letón Tavs Auto TV informa que los cargadores rápidos DC de alta potencia ya están ampliamente disponibles fuera de Riga, desplazando el foco del viaje de larga distancia en eléctrico de la autonomía máxima hacia la velocidad de carga. El angustioso cálculo de autonomía da paso a una pregunta más sencilla: ¿cuánto dura la parada del café? Sin embargo, mientras el hardware se multiplica por las rutas letonas, el negocio detrás de esos enchufes se redibuja con la misma rapidez.
El temblor llega de Stuttgart. Mercedes-Benz ha concluido su negocio de desarrollo directo de infraestructura en Europa, vendiendo la red de carga rápida que operaba al proveedor de carga francés Electra — un traspaso de 47 ubicaciones con 374 puntos de carga rápida, según informa el medio del sector electrive. Lo que empezó como una apuesta por controlar el viaje eléctrico de principio a fin se replantea ahora como una asociación: los enchufes pasan a un operador especializado mientras el fabricante devuelve toda su atención a los coches.
Para Letonia, difícilmente el momento podría ser más trascendental. La investigación europea sobre infraestructura de carga prevé la adopción más rápida de vehículos eléctricos en Europa del Este, aunque partiendo de una base más baja — y los corredores letones ya están equipados con el hardware de alta potencia para atenderla. Cuando un fabricante de la escala de Mercedes decide que poseer cargadores no es su negocio principal, fija la plantilla que seguirá todo mercado emergente: los operadores especializados poseen los enchufes, los fabricantes compiten por la rapidez con que sus vehículos cargan en ellos, y lo básico — roaming, pago y disponibilidad — decide quién gana la lealtad de los conductores.



