Lo más llamativo de la próxima generación de autobuses urbanos de Vilnius quizá sea lo que falta: el retumbo de un motor diésel. La capital de Lituania desplegará 161 autobuses eléctricos e hidrógeno — una declaración de intenciones desde un rincón de Europa al que más a menudo se retrata como rezagado en materia de VE que como líder.

La flota llega con la infraestructura de carga necesaria para mantenerla en marcha, y el proyecto cuenta con el respaldo financiero del Banco Europeo de Inversiones. Ese detalle importa: en las capitales más pequeñas de Europa, el camino hacia un transporte más limpio suele pasar por el crédito público, y la participación del BEI convierte una promesa medioambiental en un programa financiado. Para los proveedores, mientras tanto, esto marca a Vilnius como un comprador con dinero detrás de sus ambiciones.

El enfoque de doble tecnología es el detalle que merece vigilarse. Los autobuses eléctricos de batería se han convertido en la opción por defecto para las flotas urbanas europeas, pero el hidrógeno aporta un repostaje rápido y una gran autonomía diaria — cualidades que encajan con las rutas más exigentes. Cada autobús de hidrógeno exige además infraestructura de repostaje, sentando unas bases que un día podrían soportar camiones de hidrógeno y otros transportes pesados. Vilnius, en efecto, no se limita a comprar autobuses; compra opciones.

El momento no es casualidad. Un reciente estudio europeo proyecta el crecimiento más rápido en la adopción del VE en Europa Oriental — aunque partiendo de una base más baja — y el pedido de Vilnius es precisamente el tipo de compromiso concreto que convierte un pronóstico estadístico en cocheras, puntos de carga y horarios. Las proyecciones no ponen vehículos en la calle; las compras sí.

Para la industria en su conjunto, la trascendencia va mucho más allá de Lituania. A medida que la demanda se amplía hacia el este, un puñado de empresas europeas está lanzando una contraofensiva contra la avalancha oriental de proveedores de baterías — solo Porsche ha invertido unos 1.000 millones de euros en una instalación dedicada a módulos de batería en Horná Streda, Eslovaquia. La demanda predecible y a largo plazo de flotas urbanas como la de Vilnius es exactamente lo que hace defendibles tales inversiones, y la carrera por servir a las capitales de la región se está acelerando.

La electrificación, antaño coto privado de urbanistas y gestores de flotas, se está convirtiendo rápidamente en un asunto de todos. Para los lectores que sopesan cuál será su próximo vehículo — eléctrico, híbrido o de otro tipo — WorldTrader24 reúne más de 70.000 vehículos en toda Europa, con coches sensacionales en condiciones sensacionales.

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